Ruta de los Pozos de Bujalance

Incluida en el proyecto Paisajes con Historia.

Ruta de los Pozos de Bujalance

Características de la ruta:

Dificultad Fácil
Distancia 10 km
Interés Etnográfico/Natural/Histórico/Paisajístico
Tipología Circular
Inicio en núcleo urbano No

Esta ruta circular coincide con el Camino de Porcuna si tomamos su entrada junto con el cruce entre las carreteras A-306 de El Carpio a Torredonjimeno y CO-4103 a Villa del Río. A unos 200m encontramos la primera bifurcación a la derecha, incorporándonos al Camino de la Fuenblanquilla, donde encontraremos un pozo del mismo nombre que conserva la casa con la torre de transformador eléctrico.

Algo más adelante podemos contemplar, además de las estructuras de la Fuente de la Fuenteblanquilla y del Pozo Baranda de la Fuenblanquilla, restos de una antigua calzada romana. Continuamos y de nuevo volvemos a incorporarnos al Camino de Porcuna, donde se localiza el Pozo de Santa Quiteria o Los Juncos, en el paraje conocido como Las Majadillas.

Seguimos en dirección Este hasta el cruce con el Camino de Montoro a Cañete de las Torres. Tomando este camino nos encontraremos con el Pozo de Matarredonda, en el paraje del mismo nombre.

Cruzamos la carretera CO-4101 a Lopera y seguimos en dirección Norte pasando por el término de Belmonte, entidad de población independiente que se anexionó a Bujalance a mediados del siglo XVIII.

Después de cruzar la carretera CO-4103 a Villa del Río tomamos el Camino de Fuente Agria, donde existen dos pozos, Fuente Agria Salobre, Fuente Agria Dulce.

La ruta finaliza cerca del casco urbano de Bujalance, donde volveremos a encontrar varios pozos más, primero el Pozo Cañada de Andrés, después el Pozo de Palomuerto o el hambre y por último el Pozo de Tarifa, cerca del cual también existe el llamado Pozo de Peujar.

Los Pozos de Bujalance

Pozo de Matarredonda

Pozo de Matarredonda

La Fuenblanquilla, Los Chavales, Los Juncos, Matarredonda, Fuente Agria, de la Cañada de Andrés, Tarifa…son los nombres de algunos de los numerosos pozos existentes en la campiña de Bujalance. Estos pozos, debido a la calidad de sus aguas, permitían tanto el abastecimiento humano, como su utilización para el riego de los huertos más cercanos y dar de beber a los animales que se empleaban en las faenas agrícolas, estando en funcionamiento hasta mediados de la década de 1980.

Como curiosidad, en el paraje conocido como Las Minas se realizaron perforaciones buscando petróleo durante los años 50-60, pero sólo encontraron grandes acuíferos de agua salada y caliente, así como restos de fósiles del antiguo Mar de Tetis.

Monte Mediterráneo

Coscoja (Quercus coccifera)

Coscoja (Quercus coccifera)

Aunque generalmente es el olivar el gran dominador en el paisaje de la campiña cordobesa, existen rodales de monte mediterráneo en las que aún es posible ver especies como la encina, jara, lentisco, coscoja, majuelo, romero o matagallo, que sirven de cobijo a la fauna del entorno.

Aunque la fácil adaptación del olivar a estas tierras ha ido provocando la desaparición del bosque mediterráneo, en la campiña de Bujalance podemos encontrar algunas manchas o islas de vegetación en las que perdura la flora autóctona, y que da cobijo a muchas de las especies animales del entomo. Es pues, una vegetación xerófila adaptada a largas sequías, donde la especie dominante es la encina. El sotobosque es leñoso, espinoso y aromático, con especies perennifolias como el lentisco, coscoja y las jaras. Aparecen especies como el majuelo, el romero, el matagallos, la retama, etc.

Jara

Jara

Pozo Cañada de Andres

En esta zona denominada la Cañada de Andrés, existen pequeñas olmedas cercanas al arroyo. Más adelante se pueden ver algunos pozos, que eran usados hasta hace unos años para regar las huertas que allí había, siendo abandonadas y sustituidas por olivar. Este primer pozo, denominado Pozo de la Cañada de Andrés, lleva el nombre del paraje en el que se encuentra.

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Ruta de los Pozos de Bujalance

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Parajes Naturales

Aves esteparias

Aunque las tierras de la campiña bujalanceña han sido explotadas por el hombre desde tiempos remotos por su fertilidad, existen todavía lugares que por conservar su prístima esencia han de ser considerados un patrimonio natural de infinito valor en tierras de la campiña:

El arroyo de la Zarzuela: Situado en la carretera de Villa del Río, la CO-292. Aunque en otro tipo de paisaje pudiera ser considerado una simple mancha de árboles, en la campiña sobre explotada es considerado una verdadera isla natural para multitud de especies. Es el único lugar del término municipal donde se conserva una adecuada muestra del bosque mediterráneo que cubría la campiña en su origen y el bosque galería propio de las vías fluviales de ésta. Aunque está rodeado de olivar, las dimensiones de la caja del arroyo y la pendiente de sus bordes han permitido la conservación de este pequeño bosque cuya importancia ecológica es vital, pues sus condiciones de temperatura, humedad y posibilidades de encontrar alimento y refugio hacen que sea el único ambiente de vida de especies que desaparecerían de la campiña si no existiera este lugar.

En Bujalance existe una de las colonias más importantes de avutardas (una especie en peligro deAvutardas comunes extinción) de Andalucía. Técnicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la delegación de Medio Ambiente de Córdoba han elaborado una propuesta de acciones de conservación para mejorar el hábitat de estas aves estaparias en la zona.

Por otro lado, existe un entramado de vías pecuarias (algunas son antiguas calzadas romanas), caminos y senderos que permiten adentrarnos andando, en bicicleta o caballo, en el paisaje de la campiña. Un paisaje dominado por el olivar, pero con extensas tierras para el cultivo de herbáceas. Además del mencionado Arroyo de la Zarzuela, los bordes de los caminos, los límites de las fincas y algunas riveras de arroyos son el rescoldo de lo que fue el bosque mediterráneo en la campiña.
Fuentes de Bujalance

Fuente del Pilar

Gracias a su riqueza en aguas subterráneas, Bujalance llegó a tener una amplia red de fuentes repartidas por su casco urbano y situadas en distintos llanetes de la ciudad (plazas de forma triangular típicas de Bujalance, de las que se contabilizan un gran número en el casco urbano). Las fuentes que existían en el casco urbano ya se encuentran desaparecidas, pues fueron tapadas en el proceso de urbanización y modernización del alcantarillado. Otras, que se encuentran a las afueras, como la Fuente del Pilar o la Fuente del Chorro y que constituyen verdaderos monumentos étnicos emblemáticos.